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lunes, 18 de mayo de 2009

Editorial / ¿Problema de salud o de sociedad?

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Por El capitalino

ASED.- Pasó lo peor, cuando menos eso nos dicen las autoridades gubernamentales que dirigen este país. La influenza fue diagnosticada y, aunque todavía podría haber algunos casos nuevos, ya no existe la posibilidad de una pandemia, como se manejó durante los primeros días del mal. Ahora viene lo bueno, ahora hay que ver cómo nos comportamos con la gente que tenemos a nuestro alrededor. Ahora viene la respuesta a la pregunta que lanzamos hace un par de semanas,
¿afectará más al ámbito social que al de salud este virus? Y la respuesta parece ser: sí. A partir de que Felipe Calderón anunció con bombo y platillo que todo estaba bajo control, viene la respuesta de la gente, de la sociedad mexicana, la que se comporta racista y desobligada con los demás. La que juzga sin saber, y la que te trata por como te ves.Con las nuevas medidas de control sanitario en restaurantes, cines, teatros y diversos locales cerrados, quiero ver cuál será la reacción de la gente “encargada” de decidir si puedes o no pasar a ciertos lugar a desayunar, comer o ver una película.
Hay que ver cuál será la reacción de las personas que tienes al lado si no te ven con la “calidad” suficiente para convivir con ellas. Quiero ver en el cine que dos bancas al lado de ti, se siente alguien que no cumple con las “características” necesarias para poder ompartir con él o ella la misma fila. Hay que decir la verdad, los mexicanos somos racistas y discriminadores, y les puedo asegurar que estas medidas de “convivencia”, que incluyen censores de calor para saber si tienes
fiebre ubicados en la entrada de los restaurantes, la identificación de personas para saber si pueden entrar al lugar y tener más de 2 metros de distancia entre una persona, entre otras son realmente para “convivir”
o provocarán un nuevo choque cultural y de clases en nuestro alicaído México, al que si no lo vence un virus nuevo, lo puede separar la actitud de su propia gente.
Hoy, más que nunca, hay que ser condescendientes y tolerantes, hay que tomar las cosas como son y no juzgar a otro sólo porque estornuda o tose. Hay que crecer como personas y no enfrascarnos en polémicas
sociales que nos dividirán más todavía.
Y los ejemplos vienen de todas partes, no sólo del extranjero. Apenas hace unos días en la caseta de cobro de Cuernavaca, un grupo de personas locales apedreó varios camiones que transportaban gente del Distrito Federal rumbo a la Ciudad de la Eterna Primavera. Otro ejemplo se dio en Guadalajara, donde incluso hubo mantas de protesta por la entrada de “chilangos” a La Perla de Occidente. No se diga la cancelación de vuelos de algunos países como Cuba, Argentina y China a nuestro país. Esos mismos chinos, quienes enviaron más de 5 millones de dólares en ayuda para México, y quienes debido a su régimen autoritario, no dieron a conocer que durante meses se había esparcido el virus del SARS en su extenso territorio y no lo compartieron
por temor al abandono mundial.
México tiene una memoria “flaca” cuando se trata de olvidar los malos momentos, pero no lo es tanto cuando no estás, siquiera seguro, de que la persona que se encuentra a tu lado puede tener una enfermedad o no.
Recuerden que nos interesa mucho más cuando nos afecta a nosotros y esto podría desencadenar un rechazo ciudadano contra otros capitalinos si no pensamos en madurar como sociedad.
Ojalá me equivoque, pero si no lo logramos, el gobierno será el responsable, porque fueron ellos quienes crearon el problema. No el del virus, sino el del miedo y la zozobra generada durante tres semanas.

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