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domingo, 19 de septiembre de 2010

A 25 años de los Terremotos de 1985 / In Memoriam

7:19 AM...

Un sismo de 8.1 grados en la escala de Richteer sacude violentamente la Ciudad de México....

7:21 AM...

Termina el movimiento telúrico, comienza el horror...

Hoy se cumple un cuarto de siglo desde aquella fatídica mañana del 19 de septiembre de 1985 que nos despertó con una tragedia que cambió, no sólo a las personas, al gobierno y a todo aquel que viviera ceerca o dentro del territorio de la capital mexicana, cambió también su historia.

Dos minutos que plantearon un parteaguas para los capitalinos, porque desde esa fecha a esa hora exacta, quienes habitamos el Distrito Federal y mucha gente más tenemos un "antes y un después del temblor".

Una mañana fría, clásica de principios de otoño, el sol salía, mucha gente ya se había levantado para ir a sus labores escolares, d
e trabajo, o simplemente a caminar o hacer ejercicio. La mayoría miraban las noticias... lo usual, nadie tenía (ni tiene) el poder para conocer lo que iba a suceder unos minutos después.

Las costureras entraban con velocidad a la que, sin saberlo, iba a ser su última morada, la gente de algunos edificios de los Multifamiliares Juárez, en la Roma, despertaba sin poder conocer que no se volverían a ver. Algunos vecinos del edificio Nuevo Léón, llevaron a sus hijos a la escuela y cuando regresaron, habían perdido todo, menos lo más importante, su vida.

Desde el 29 de julio de 1957 no se registraba un sismo de fuertes dimensiones, en aquella época el Ángel de la Independencia no soportó el movimiento y se vino abajo, por ello, luego del temblor de 85 el referente de los que vivieron aquel momento, era saber si la estatua seguía en pie.

Pero la zona de Reforma no vivió
los horrores de otras colonias, la realidad en la Obrera, Centro Histórico, Doctores, Roma, Juárez e incluso en la Narvarte y Vértiz Narvarte, no era la misma, los edificios que poblaban esa zonas estaban cuarteados, con daños estructurales notables, y lo peor, algunos se habían venido abajo.

Pasaban los minutos y a quienes no nos sucedió nada, pensamos que había sido un sismo muy fuerte, pero hasta ahí. No existía Internet, no había blackberrys, ni si quiera las computadores personales, ni las redes sociales, las noticias nos llegaban por la televisión, pero.. ¿cómo conectar el televisor si fueron casi 10 horas sin electricidad?

Así que un viejo aparato que ya había perdido fuerza, se convirtió en el alma de ese días, la radio.

Mediante los viejos aparatos de pilas mucha gente se percató de lo terrible que había psado, la radio regresó a ser la herramienta fundamental para enterarse de lo sucedido, pero en ocasiones pienso que aquello hubiera sido mejor no conocerlo.

"Tenemos reportes de edificios que cayeron en el Centro Médico Nacional, el Hospital Juárez se encuentra totalmente destruido, el Hospital General ha sufrido serios problemas de estructura y derrumbes en algunas de sus salas... Pedimos a las personas que si no tienen nada que hacer en las calles regresen a sus domicilios, hay fugas de gas e incendios en muchos edificios, no enciendan hornillas o cerillos hasta que las autoridades lo permitan...", nos decían.

Sonidos de ambulancias, rescatistas en camionetas propias, policías a pie, gente que tuvo que salir caminando por los túneles del Sistema de Transporte Colectivo Metro, y cuando apareció en la superficie su miedo se convirtió en terror al ver lo que sucedía en la capital.

Personas que tuvieron que regresar caminando a su casa porque no había transporte, gente que ya estaba en Naucalpan en su trabajo que regresó como pudo a su hogar. Era una tragedia nunca antes vista.

Pero al gobirno de De la Madrid, entonces presidente, le quedó muy grande esta situación y simplemente, durante las primas horas, no hizo nada, se quedaron con los brazos cruzados, así que la propia gente, tomó el mando de las acciones de rescate. Vecinos que estaban fuera a la hora del sismo, se metieron como pudieron a tratar de rescatar a familiares, luego a los heridos.

Decenas de miles d
e hombres, mujeres y jóvenes se manejaron como una sosciedad y comenzaron a luchar por la vida de los demás. Una revolución, una verdadera Revolución, pero no para cambiar las estructuras, sino para salvar a los heridos, rescatar cuerpos y generar un espíritu de fe en nosotros mismos que desde hace 25 años no se ha vuento a ver en la capital.

Las autoridades a
firman que hubo entre 5 y 7 mil muertos, aunque nunca se dio una cifra oficial, pero la gente, esos que lucharon día y noche saben que fueron más, muchos más.. entre 50 y 60 mil, las víctimas.

Sirva este texto para
recordar y honrar a las personas que perdieron la vida esa mañana, pero también para recordarle a la población que sí se puede llegar a acuerdos comunes, que no se necesita al gobierno para ir de la mano por una causa común, que ese espíritu de lucha tras la tragedia movió a más de 1 millón de personas, que lucharon juntas por un mismo fin.

Recuerden no lo hagamos por los que murieron, hagámoslo por los que están vivos y por las siguientes generaciones, para no repetir los errores
del ayer.


Dedicado a quienes perdimos amigos,
para quienes perdieron familiares,
para quienes lo prdieron todo y están de pie.

Héctor Aguilar Cervantes
Fotos: Sistema Simológico Nacional
http://www.ssn.unam.mx/website/jsp/Sismo85/Fotos/f1.htm
y http://www.exploramex.com/epocaIndep/DesasNat.htm

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