Héctor Aguilar
Luego de un año muy complicado para el alcalde de
Xochimilco, José Carlos Acosta, en el cual la delincuencia se desató, el pago a
los comerciantes fue con castigo, y estar a punto de perder las votaciones del
6 de junio, la demarcación termina un año con muy pocos cambios positivos, y
muchas deudas, tanto a trabajadores, como a quienes apoyaron al servidor público
durante este año electoral.
El haber obtenido una ventaja de apenas mil 500 votos sobre
su contrincante, le dieron a Acosta más problemas de los que tenía, ya que el
apoyo lo tuvo que buscar no solo entre sus colaboradores, empleados y fans,
sino que también lo obtuvo desde el Gobierno Central, por lo que este 2022 será
año de pago, sobre todo cuando la actual jefa de gobierno ya comenzó su campaña
rumbo a la presidencia.
La deuda no es tanto económica, sino moral.
Al cubrir su segundo periodo de gobierno, Acosta pagó a los
que lo apoyaron a llegar en 2018 con tres años de "gobierno", pero
ahora, tras el depósito del aguinaldo y cumplido con lo prometido, vienen los
cambios, sobre todo en las Direcciones Generales, donde los lugares son muy
cotizados, pero pocos tienen el "honor" de ser nombrados como tal,
desde luego, sin importar si cumplen con los mínimos requisitos para ocupar la
plaza y dando el diezmo a los de arriba.
Las Direcciones Generales van a vaciarse a partir del
próximo 3 de enero, algunas de ellas se van a ocupar por "los nuevos
apoyadores", pero la gran mayoría pertenecerán a la gente que viene de
Gobierno Central. De hecho, Martí Batres
sería el más indicado para cubrir el hueco que dejaría Sheinbaum al abandonar
la jefatura de gobierno para irse de campaña con López Obrador.
Claudia ya se encuentra en plena campaña rumbo al 2024, y
tras darle el apoyo que pidió el alcalde de Xochimilco, ahora cobrará con
espacios, porque mil 500 votos de diferencia no demuestran gran fuerza para
mantener una alcaldía con apenas 300 mil votos en una próxima votación
presidencial.
Direcciones como Media Ambiente, Jurídico y Gobierno,
Administración, Servicios Urbanos y otras tantas van a transformarse, nos dicen
fuentes dentro de la alcaldía.
Esto, claro, en beneficio de algunos cuentos, porque la base
trabajadora no tendrá mayor recompensa. Los pocos empleados de base que
apoyaron el voto a favor de Acosta fueron "recomendados" de hacerlo a
reserva de perder privilegios. El resto, nómina 8, no verán un nuevo contrato
para el 2022.
Lo peor, la gente mayor de 60 años de edad, está siendo
"recomendada" para jubilarla a la fuerza. Mucho cuidado con lo que
firman.
Y los comerciantes ambulantes, quienes siguen votando por lo
mismo para conservar sus lugares en las calles, ya fueron, otra vez, removidos
y cada vez son más, con menos espacios para expender sus productos, y el cobro
de piso de las propias autoridades sigue siendo pan de cada día.
Ya ni hablamos de la delincuencia, un flagelo que, aunque
ataca a todo el país, en Xochimilco se ha salido de control, sin que exista la
menor intención de hacer cumplir con la ley, un problema que viene desde el
propio Palacio Nacional.
Total, que el año que viene no pinta nada bien internamente,
a pesar de que quienes manejarán los hilo de la alcaldía será gente que viene
desde el Zócalo, con algunas excepciones, pero básicamente llegan a
"montarle guardia" a José Carlos, porque su llegada a la Legislación
capitalina, pende de un hilo, y muchos de sus allegados ya presumen por las
calles que "ya forman parte del equipo de campaña de Sheinbaum".
¿Y la gente de Xochimilco, para cuándo?