Una plática con diversos personajes me hizo tener un nuevo punto de vista sobre el "rescate" de Xochimilco; a veces quienes no estamos en la política dejamos de ver realidaddes oscuras.
El canto del Anáhuac (36) / Opinión
Por: Apolinar "Poli" Xíncatl
Hace unos días algunos amigos y yo entablamos una plática de
esas "sabrosas" en una cantina del Centro Histórico de la ciudad,
sobre el pasado, presente y futuro de Xochimilco.
Ya sabe usted, uno que ha vivido 53 de mis 55 años en esta
delegación conserva esa idea "romántica" de limpiar los canales, devolver
la belleza a este lugar, el ajolote, la seguridad, los recorridos en trajinera,
los turistas y todo eso que usted y yo añoramos todos los días en esta
demarcación.
Xochimilco es y será (o cuando menos eso pensamos) un
paraíso, porque nosotros, quienes hemos vivido toda la vida, quienes nacieron aquí y quienes han llegado a compartir su cultura, lo deseamos.
En la plática estábamos, un biólogo, un economista y un
político, además de su servidor. Cada uno con sus puntos de vista y con la
misma idea: ¿Cómo salvamos Xochimilco de la extinción en unos años?
El biólogo manejó diversas opciones, todas ellas por la conservación
del medio ambiente, la fauna, la flora y cómo la mancha urbana debe ser
controlada para mantener las chinampas, las trajineras, el ecosistema en
general, como una de las zonas más bellas de la ciudad.
El economista mencionó, obviamente, el dinero; lo costoso
que resultaría, pero que existen instancias gubernamentales que sí cuentan con
proyectos para resolver el problema, no sólo arreglarlo, sino darle una
solución, mediante la entrada de la Iniciativa Privada y cosas por el estilo.
El político se refirió más o menos a lo mismo, los dineros,
pero lo que le faltó al economista fue la voluntad política para hacerlo. Punto
muy importante para lograr ese rescate, porque "si no se quiere, no se
puede", dijo.
Y entonces la conversación cambió.
Me quedé pensando... Sí, es cierto... nosotros, el pueblo,
la gente, los "románticos" queremos salvarlo, pero, ¿y si la idea de
los políticos no fuera así?
Ellos lo ven como un negocio, no como una responsabilidad. Ellos
lo observan como una suma de votos, nosotros como un resurgimiento de un pueblo
que gracias a sus raíces debe florecer. Ellos lo ven como una empresa que debe
dejar dinero para ellos, y apenas unas migajas para los ciudadanos...
Entonces...
¿Qué será más fácil? ¿Salvarlo o de plano dejarlo morir y
construir sobre sus cenizas?
¿Qué es más fácil?, ¿Dejarlo morir y hacer calles que
traigan más gente y más votos que contrarrestren los que se van a perder de la
gente que ya vivimos aquí?
Porque el economista de la mesa fue claro: "Lo cierto
es que Xochimilco deja menos del 1 por ciento de los votos de todos el
país. Y un porcentaje apenas significativo
en la Ciudad de México. Así que no es una 'prioridad' para ningún
gobierno local".
Rápidamente, el político interrumpió: "Xochimilco no es
factor, no es moneda de cambio para la política interna. De sus poco más de 400
mil habitantes, apenas hay unos 120 mil votos fijos, lo cual es un porcentaje
muy bajo para influir en votaciones".
Escuchando a esta gente mi ánimo por salvar a Xochimilco se
vino abajo. ¿Por qué nosotros, la gente, los "románticos" pensamos
siempre en que se puede salvar, pero quienes tienen la oportunidad no comparten
nuestra idea? ¿Yo estoy mal? ¿Soy demasiado soñador?
Ahora yo lo invito a la plática que tuvimos aquella
tarde. ¿Será que estamos viendo otro Xochimilco diferente al de los políticos?
¿Ellos tendrán en sus ideales dejarlo morir en lugar de salvarlo?
Y entonces dije: "Pero los gobiernos del DF, léase
Ebrard y Mancera, le han invertido unos 200 millones de pesos para la
recuperación", y la respuesta fue muy honesta: "Apolinar, me encanta
tu pasión por esta idea de salvar Xochimilco, pero para ello se requieren entre
3 mil 500 y 4 mil millones de pesos y el único que puede ofrecer esas
cantidades es el Gobierno Federal".
Y finalizó: "Y te tengo noticias, mientras la
delegación no sea gobernada por el mismo partido del Gobierno Federal, no habrá
un solo peso para el llamado Proyecto de Recuperación de Xochimilco".
Una plática de cantina, pero cuánta realidad puede haber en
el punto de vista de otras personas. ¿No cree usted?